¡Déjalo todo escrito para el día que te vayas para siempre!

2 mayo, 2017
¡Déjalo todo escrito para el día que te vayas para siempre!

Yo cuando vi el lío que tuvieron mis cuñados y marido tras el fallecimiento de su madre –que los había sacado para adelante sola después de haberse quedado viuda con tan sólo 24 años con cuatro hijos a cargo– y que no había dejado por escrito sus últimas voluntades, pensé que algo similar no quería que ocurriera entre mis hijos. Por ello, mi esposo y yo nos dirigimos a la notario doña Alicia Velarde Valiente para que esta profesional que ofrece en Tarancón todo tipo de servicios notariales, asesoramiento y redacción de documentos públicos con la garantía de una atención personalizada, redactara nuestros testamentos. Personalmente, pienso que es mejor hacerlo y mucho más prudente dejarlo todo escrito antes de tomar el camino hacia el país de donde nadie regresa. Porque diga lo que se diga en vida, una vez que ya no estás, nadie puede saber lo que sucederá en verdad después entre los herederos. ¿Cuántas familias no han acabado mal por cuestiones de herencias? ¿Verdad? Por ello, la prudencia es madre de las virtudes…

Un momento crucial en las familias

Si hay en las historias familiares un momento crucial es sin lugar a duda aquel momento en lo que uno se pregunta si va o no a hacer testamento. Pues, bueno… Si las relaciones entre los miembros de dicha familia van viento en popa y de todo ello se haya hablado con anterioridad, entonces lo más probable es que aunque se tenga que pasar por trámites burocráticos de lo más pesados, las cosas se suelen resolver. ¡Pero! Porque siempre hay un “pero”, si las relaciones entre los distintos miembros de la familia son difíciles y conflictivas, es cuando pueden surgir entonces problemas muy graves. Y ello lo pude constatar en mi familia política. Con lo cual, yo pienso que a partir del momento en que uno dispone de cierto patrimonio y de algunos bienes es preferible hacer testamento para evitar agravios futuros entre los herederos. Dicho todo esto, cuando fuimos mi esposo y yo a la notario, ésta nos explicó que existían diversas formas de testamentos, algunos muy pocos conocidos como el testamento militar, marítimo, y notarial cerrado, pero otros muy conocidos como el testamento ológrafo y el testamento notarial abierto.

En el caso del primero, la notario nos resumió lo que nosotros ya sabíamos: se trataba, pues, de un testamento escrito por el testador de su puño y letra, con expresión del año, mes y día en que se hacía. Éste obviamente la letrada nos lo desaconsejaba ya que no era poco frecuente ver este tipo de testamentos declarados nulos por las posibles discusiones que podían surgir entre los herederos que ponían en tela de juicio la capacidad que tenía el testador al hacerlo. Todo ello conllevaba, además, un proceso burocrático lento, difícil y pesado. Otra cosa que podía surgir con estos testamentos es que se perdiera, añadió la notario. El que nos aconsejaba ella era el testamento abierto notarial, uno de los más utilizados en la actualidad, en el que queda reflejado las últimas voluntades del testador en escritura pública ante notario, pudiendo beneficiarse este último de su asesoramiento y consejo. Este tipo de testamento es el que nosotros elegimos.

La notario doña Alicia Velarde Valiente nos explicó las diversas formas en las que podíamos disponer de nuestros bienes y cómo conseguir lo que queríamos. Nos informó, asimismo, de las consecuencias fiscales, siempre dentro de la más estricta confidencialidad. Al encargarse, con ello, de conservar ella el testamento original en su poder, consignado en el Registro General de últimas voluntades, éste se encontraba a salvo y siempre sería posible saber cuál fue el último testamento a la muerte del testador, manteniéndose durante la vida de éste la más absoluta garantía de secreto y confidencialidad en cuanto a la existencia del testamento y en cuanto a su contenido. Por todas estas razones, y para evitar problemas futuros entre nuestros hijos, decidimos dejar por escrito nuestras últimas voluntades ante notario. Nos satisfizo mucho la forma en la que nos asesoró la notario de Tarancón porque todo nos quedó muy claro y creo que gracias a su ayuda y gran profesionalidad tomamos las decisiones justas y repartimos nuestras posesiones de la mejor manera posible.