¿El liderazgo positivo es posible en una empresa?

13 diciembre, 2021
¿El liderazgo positivo es posible en una empresa?

El tema del liderazgo siempre es complicado, porque parece que la práctica no es ni siquiera similar a lo que dice la teoría. Se espera que todos los líderes sean personas que sepan comunicarse efectivamente y desde el respeto con los miembros de su equipo; sin embargo, son muchos los casos en que la realidad, es completamente distinta.

Por eso siempre suele llegarse a la misma pregunta ¿es posible que en un ambiente de trabajo los líderes sean positivos? Para poder darle respuesta a esto, es necesario entender primero, qué es el liderazgo.

¿Qué es el liderazgo?

El liderazgo ha pasado por varios momentos históricos, ya que se solía pensar que los líderes eran aquellas personas que tenían el poder absoluto de una situación, por mucho tiempo esta percepción dejaba de lado a las mujeres y se centraba en aquellos hombres que tenían a otras personas bajo su mando. Sin embargo, la evolución de este concepto se ha ido inclinando a analizarlo de una forma diferente.

A día de hoy se suele definir el liderazgo como una influencia que se ejerce sobre un grupo de personas y que las incentiva a trabajar con entusiasmo por un objetivo establecido que busque el beneficio común.

Si bien este concepto se acerca más a lo que se espera de un líder en la actualidad, muchas personas en cargos de poder no han asumido los cambios necesarios para que su gestión grupal se acerque más a esta visión positiva de trabajo, que a la de dar órdenes y tener el poder. Esto suele pasar porque se tiene la errada creencia de que un liderazgo positivo, significa que el líder del equipo sea una persona sumisa y a la que no se respeta, lo que está muy lejos de la realidad.

¿Qué es el liderazgo positivo?

Podemos definir el liderazgo positivo como aquellas conductas que un líder adquiere para impulsar y desarrollar el potencial del equipo humano que trabaja a su lado. La diferencia entre un jefe y un líder, es que este último puede llegar a impactar hasta un 70% en el equipo de trabajo, mientras que un jefe que se limita a dar órdenes sin procurarse de cuidar el ambiente laboral, disminuye significativamente la productividad de su grupo, por ende, los resultados son negativos.

Se puede considerar un verdadero líder a aquella persona que defiende la independencia del empleado, permitiendo el uso de todo su potencial y creatividad, mientras estimula el sentimiento de pertenencia en todos sus compañeros, de manera que se conviertan en un equipo de trabajo que consiga una compenetración personal y laboral que los ayuden a alcanzar metas que los beneficien a todos.

Pasero, especialistas en servicios industriales dirigidos al sector de la distribución eléctrica, que cuentan con más de 100 años creando puestos de trabajo en nuestro país y que se caracteriza por darle importancia al trato humano, respetuoso y positivo de sus empleados, confirma que las empresas más duraderas son justo aquellas que han sabido encontrar el equilibrio entre la efectividad de los procedimientos y un liderazgo positivo que consiga crear un espacio seguro y ameno para sus empleados.

Cuando una empresa tiene un liderazgo negativo o un jefe que se limita a dar órdenes a diestra y siniestra sin considerar el aspecto personal y la forma de comunicación con sus empleados, se fomenta un ambiente laboral muy lejos de ser agradable y ameno, lo que se traduce en pérdida de personal, disminución del desempeño de los colaboradores y, por ende, un estancamiento en relación al crecimiento del negocio.

¿Qué cualidades debe tener un líder positivo?

Ya hemos hablado de que tener un líder positivo es un activo maravilloso para el funcionamiento de una empresa, pero es importante que sepamos qué tipo de cualidades debe tener uno, algunas son:

  • Confiar en el desempeño de su equipo: Un líder positivo entiende que no se trata solamente de asignar tareas, sino que confía en que sus compañeros harán un buen trabajo. Confiar en el equipo es fundamental pues se crea una atmosfera de respeto a los talentos y a las virtudes de cada integrante. Cuando un líder positivo está a cargo de un proyecto este está seguro de que su equipo cumplirá con los plazos establecidos, generando un producto de calidad. Es importante destacar que para que exista un clima positivo dentro del grupo, el líder debe tratarlos a todos de la misma forma y confiar en todos los miembros.
  • Comunicarse efectivamente: Saber comunicarse es una habilidad que tienen los líderes positivos. Mantener un flujo comunicacional entre los miembros involucrados en un proyecto y dictar instrucciones claras y concisas, es un elemento que garantiza que todos responsables puedan cumplir sus labores siguiendo la misma línea y de esa manera, los avances son más positivos ya que se disminuyen las dudas y por ende, son menos los errores que se pueden cometer
  • Tener una actitud positiva ante las complicaciones: Un líder positivo no solamente delega eficientemente las tareas, sino que trabaja codo con codo junto a su equipo. Una actitud proactiva y participativa hace que el grupo sienta que todos reman en la misma dirección. La actitud positiva ante las complicaciones le demuestra a los compañeros que el líder confía en ellos para solventar el problema y que están juntos en el mismo barco.
  • Honestidad y ética: Cuando se es responsable de un equipo, estas dos cualidades son fundamentales. Las relaciones personales dentro del equipo deben ser enmarcadas en el respeto, y para que esto sea viable, se debe ser honesto con el personal. Un líder positivo consigue que su personal adopte los valores de la empresa como suyos propios y que su aplicación sea voluntaria y no obligatoria.
  • Saber delegar responsabilidades: La organización en una empresa es fundamental para alcanzar las metas propuestas, por ello es importante que el líder delegue tareas a quienes puedan cumplirla de la mejor manera, por las habilidades individuales que tengan los miembros del equipo. Si lo pensamos esto es bastante obvio, sin embargo, muchos jefes fallan a la hora de asignar las tareas. Si una persona es tímida y le cuesta hablar en público, lo más seguro es que una presentación de proyecto le cueste mucho más que a alguien más extrovertido. Un líder positivo conoce las fortalezas y debilidades de su equipo de trabajo y distribuye las tareas pensando en obtener el mejor resultado.
  • Valorar los procesos educativos desde el respeto y el valor por el trabajo del otro: Un líder positivo toma como bandera la educación a los miembros del equipo. Por lo que se trata de aprender de los errores y de los aciertos, enseñar cómo obtener buenos resultados y cómo gestionar las dudas y el estrés es fundamental para los nuevos talentos. Sin embargo, es importante destacar que la tarea de un mentor es educar sin imponer valorando el trabajo que hacen los más jóvenes, por lo que lo más recomendable es liderar con los ojos puestos en el futuro y no en el pasado, pues de lo contrario no se adapta a lo que se necesita a día de hoy para crecer.
  • Educar con ejemplo: Un buen líder busca ser un modelo a seguir para sus compañeros de trabajo, es decir, educar con ejemplo. Si un líder pide puntualidad a sus empleados, él siempre debe puntual, de lo contrario ¿cómo pide algo que él no es capaz de dar? Los más jóvenes siempre aspiran a ser como sus superiores, siempre y cuando estos hayan marcado sus trayectorias profesionales positivamente, por lo que es fundamental que exista una conexión entre lo que se dice y lo que se hace como líder.

¿Es posible el liderazgo positivo en una empresa?

La respuesta a esta pregunta es bastante simple, sí. Un líder positivo es una persona que garantiza que el equipo a su mando obtenga buenos resultados gracias a que es un trabajo que busca beneficios globales y no individuales, ya que la filosofía del líder es que todos brillen de la misma manera y que avancen juntos.

El liderazgo positivo es el futuro empresarial y cada día nos acercamos más a ello, pues es evidente que quienes están en posiciones de poder y que deben coordinar a personas, están en la obligación de adaptarse a las nuevas formas menos jerárquicas, que influyen positivamente en los ambientes laborales.

En la actualidad, una empresa que quiera adaptarse a las necesidades del siglo XXI en relación a los compromisos con sus empleados y con el crecimiento del negocio, debe implicarse en la formación de aquellos que están a cargo de equipos para que sean líderes positivos que creen trabajadores comprometidos con la filosofía y los valores de la empresa, partiendo siempre desde el lado humano.

Atrás quedó la época en la que los jefes y los trabajadores estaban en escalones completamente diferentes, porque lo que busca el liderazgo positivo es que todos sean un equipo que camine codo con codo, y que alcance sus metas por el trabajo de todos los involucrados.

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