Importación de Muebles Orientales

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Tomar la decisión de emprender, no suele ser fácil, son muchas las cosas que debemos de pensar antes de dar el paso, ya que, aunque tengamos mucha experiencia en el sector en el que queramos crear nuestro negocio siempre nos estamos arriesgando.

Puede que tras muchos años trabajando por cuenta ajena, nos compense la libertad que ofrece tener un negocio propio, y el hecho de ser los únicos responsables de lo que ocurre y de cómo invertimos el tiempo.

Había trabajado para otras empresas, eso sí, pero nunca me había planteado seriamente la opción de crear mi propio negocio, esa opción llegó de forma natural y casi sin darme cuenta.

Viajar es una de mis grandes pasiones, una de las cosas que más me gusta hacer, así que trabajaba como temporera en lo que me saliera durante los meses de verano para ahorrar e irme de viaje.

Tenía especial obsesión con todos los países orientales, empecé visitando la India, para visitar más tarde Nepal, Mongolia y China.

Me iba durante meses, me gustaba formar parte de proyectos donde pudiera ofrecerme como voluntaria. Fue así cómo fui conociendo mucha gente que se dedicaba a la importación de productos de países exóticos, tanto de ropa como de artesanía y, lo que a mí más me gustaba, mobiliario.

Tipos y tendencias en Muebles Orientales

Al principio traía pequeñas mesitas antiguas pintadas a mano, ya que esos eran los muebles que no me suponían grandes problemas para traérmelos de tan lejos. Tenía especial interés en las antigüedades, y empecé a decorar mi casa con muebles exóticos y étnicos.

Le daban un toque muy especial a mi casa, cada mueble me recordaba alguno de mis destinos muchos tenían sus propias historias, las de sus propietarios, historias de lo más interesantes.

Muchos de mis amigos se interesaron por varios de mis muebles, me preguntaban dónde los había encontrado y si sabía de algún lugar en dónde pudieran conseguir uno parecido.

Empecé a plantearme seriamente la posibilidad de importar muebles en mis viajes, ya que cada vez conocía más a los proveedores, había empezado a aprender su idioma y, esa posibilidad d negocio empezaba a aparecer como una de las opciones más interesantes para mantener mi estilo de vida viajero.

La parte más complicada me parecía la del Transporte y todo el tema aduanero, en eso estaba realmente perdida y siempre que me trataba de informar me perdía en la maraña legal. Empecé a plantearme desistir en mi intento dadas todas las complicaciones que estaba viendo y, además, tampoco contaba con demasiada inversión como para permitirme alguna multa por incumplir alguna cláusula legal.

Lo bueno, es que, al haber viajado por tantos países, y haber conocido a tanta gente, al final unos amigos que importaban ropa de Tailandia me recomendaron los servicios de Star-Cargo, una empresa de transportes de Madrid expertos en la gestión del transporte aéreo, marítimo y terrestre internacional.

Además, se trata de una empresa que envía productos a cualquier destino del mundo y, lo más importante, cuentan con un servicio de trámites aduaneros.

Al actuar como agente de carga pueden efectuar trámites en nombre de su cliente, de modo que no hay que recurrir a un intermediario con los costes que esto supone.

Conocer esta empresa fue clave para empezar a importar muebles realmente espectaculares, desde sillones antiguos de olmo oscurecido, a biombos hechos de papel de arroz, bancos antiguos chinos de madera lacada y decapada de color negro, muchas de estas piezas eran tan originales que no me costaba nada encontrar compradores.

También traía armarios, mesillas y cómodas, tanto tibetanas como chinas, japonesas de Indonesia y pasando por Filipinas o Vietnam.

Lo bueno de este estilo es que es muy ecléctico y se adapta a muchas opciones de decoración aportando un toque muy original y distintivo.

Con el tiempo me especialicé en cómodas pintadas a mano con dibujos de personajes orientales policromados sobre pan de oro. Estas cómodas eran piezas únicas que enamoraban con solo verlas.

Cuando a veces pienso en cómo llegué a hacer lo que hago, me sorprende lo natural que fue el proceso, ahora después de tanto tiempo soy consciente de la suerte que tuve y de lo difícil que es ser tu propio jefe.

En mi caso puede que mi pasión por viajar y apostar por hacer aquello que más me gustaba me llevara al trabajo perfecto, aquél que me permitía mantener el estilo de vida que más me gustaba.

 

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