Qué hacer si tienes problemas con tu jefe

27 diciembre, 2016
Qué hacer si tienes problemas con tu jefe

A veces las relaciones laborales no son todo lo idílicas como las pensamos cuando salimos de la facultad o terminamos nuestros estudios. Más bien lo común es encontrarse con problemas ya sea de convivencia con los compañeros (es absurdo pensar que todos nos van a caer bien, igual que tampoco sucede en nuestro círculo social) o, lo más lógico, con el jefe. Si la cosa se complica y se pone seria, a veces conviene incluso echar mano de los servicios de los abogados de Trámites Fáciles Santander, ya que incluso es desagradable tratar de solucionar estos problemas en persona con la persona indicada.

En el trabajo es muy normal tener este tipo de situaciones incómodas y más con el jefe, que es quien nos presiona con las fechas de entrega, la producción o la calidad de aquello que hacemos. Y aquí importan mucho también las relaciones personales, porque si encima no tenemos un gran feeling con esta persona eso puede saltar por los aires en cualquier momento y producirse una catástrofe en la que se crucen insultos o incluso se llegue a las manos. Eso sí, según un par de sentencias de los últimos años ahora sabemos que llamar hijo de puta o ladrón a tu jefe no es un motivo de despido.

No obstante, nos conviene no llegar a esos extremos. Y es que al final el ser humano tiene su parte de ser rencoroso y es muy probable que quizás en el momento no nos ponga de patitas en la calle, pero seguramente estarán prestando muy buena atención y en cualquier momento, a la mínima que sí haya un motivo, nos darán la carta de despido y veremos si cobramos una indemnización o tenemos derecho a ello, porque pueden alegar motivos justificados por la ley para deshacerse de un trabajador.

Asimismo, otra de las situaciones muy comunes que se dan en el trabajo en la relación con los jefes es el mobbing por parte del que está en el puesto de mayor rango. Bien sea porque no hay entendimiento entre las partes, porque no se llevan bien, por envidias, enchufes o incluso rencillas del pasado, es muy común que el que está en el cargo más alto se aproveche de esta jerarquía para fastidiar al de abajo, ya sea con tareas impropias, gran carga de trabajo o incluso comentarios hirientes sobre el mismo. Pero ojo, al igual que a nosotros se nos puede despedir por diferentes motivos, también existe una cierta protección de la ley para el trabajador, para que no esté indefenso ante este tipo de situaciones.

Lo primero que debemos hacer es identificar la situación y, si es posible, hacer acopio de pruebas de la misma. En este sentido grabaciones o escritos son lo mejor, ya que es muy complicado que alguno de los compañeros se quiera arriesgar a mojarse ante la empresa para apoyarnos, ya que el trabajo está muy cotizado en estos tiempos. Sin enseñar este material, podemos primero hablar con el jefe en cuestión y explicarle cómo nos sentimos y por qué creemos que es incorrecto el trato, así como solicitarle que lo mejore. No siempre es fácil, así que en caso de no querer pasar por aquí o de haber pasado y sin encontrarlo muy receptivo, podemos pasar al siguiente nivel: el comité de empresa. Este grupo puede denunciar nuestra situación ante la compañía con una mayor fuerza que si lo hacemos nosotros por nuestra cuenta. Si aun así no se soluciona o simplemente se empeora todo con el jefe cogiéndonos ojeriza, la recomendación es acudir a un abogado e interponer una demanda a la empresa, ya que una vez se les toca el bolsillo siempre se vuelven más receptivas las partes.

Qué abogados contratar

Abogados hay muchos en España, pero de confianza nosotros os podemos recomendar a los profesionales de Trámites Fáciles Santander, quienes están acostumbrados a llevar casos complicados y siempre los sacan adelante con una gran solvencia. Ellos nos indicarán los pasos que debemos seguir para hacerlo todo bien e incluso se encargarán de llevar todo el proceso para que no tengamos que dar la cara en los momentos desagradables más de la cuenta, ya que este tipo de acciones al final suelen ser bastante dolorosas.