Trucos y consejos a la hora de pintar fachadas

17 octubre, 2019
Trucos y consejos a la hora de pintar fachadas

Cuando se trata el tema de la pintura y las fachadas, son muchas las opiniones. Lo primero que debes saber es que pintar una fachada es algo más complicado que pintar la casa en el interior, por ejemplo.

A la hora de cambiar los colores o renovar la pintura que teníamos en la fachada hay que pensar en algunos aspectos que realmente carecen de importancia en las zonas más interiores. Entre las cosas más importantes que hay que pensar es en las clases de pintura, el clima que hay en la zona, etc.

Cuando se vive en sitios donde llueve mucho o la fachada suele recibir mucha luz solar un buen número de horas al día la pintura que elijamos tendrá que adaptarse a dicha situación. Si se quiere decidir lo mejor, decolor.com, que llevan muchos años en el sector de la pintura creen que la mejor decisión es consultar a los profesionales del mundo de la pintura, pues ellos en base a la gran cantidad de casos que ven por su oficio saben qué es lo que más te va a convenir.

De todas formas, si piensas hacerlo por tu parte o quieres ver cómo se puede llevar a cabo, vamos con ello:

Preparando la zona en la que vamos a trabajar

Se deben quitar la totalidad de objetos y demás cosas que puedan importunarnos, caso en maceteros y demás. No olvidemos también que deben ser protegidas las zonas que sobresalgan de la pared. Igualmente, adquiere gran importancia la protección de las zonas para que no se manchen.

Una vez tenemos todo protegido, la pared tiene que estar en buenas condiciones, pudiendo ser aplicada perfectamente. Si queremos que esto se consiga, hay que alisar la pared antes de empezar a pintarla, utilizando la masilla para terminar con los pequeños orificios y grietas que pueda llegar a tener la pared.

Pese a que el alisado es fundamental, no hay que olvidarse de la eliminación del salitre que pueda estar pegado a las paredes. Todo esto se llega a producir por la humedad, que suele ser más importante en las zonas exteriores y que llega a afectar de forma importante a las fachadas.

Todo finaliza a la hora de preparar la pared, con la delimitación con cinta de carrocero de las partes que se vayan a pintar o marcar hasta donde va a llegar el color si queremos usar más de uno.

Se aplica una capa de imprimación

En cuanto se tiene la fachada lista, hay que empezar a aplicar una capa de imprimación. Existen de distintos tipos, por lo que hay que buscar el que mejor pueda adaptarse a las características de la pared que pueda haber delante. Si se toma la decisión más adecuada lo mejor es hacer la consulta con la tienda de pinturas que corresponda.

En cuanto se aplique la imprimación hay que dejarla secar de forma completa antes e que empezamos con la aplicación de la pintura.

Si ya tenemos todo controlado, hay que tener en cuenta que habrá que cubrir la pintura para exteriores. Lo primero que hay que hacer es seguir las instrucciones del fabricante, realizando la mezcla con la que lograr los colores de la pintura exterior que vamos a querer.

Recordemos que, si el trabajo es más largo, habrá que mezclar cada cierto tiempo la pintura en cuestión. Una vez ya todo listo, hay que empezar a dar color a la fachada. Siempre empieza por los bordes para después avanzar en dirección central y usando el color que predomine.

El detalle fundamental en la pintura de fachadas

En cuanto se pintan las zonas de mayor tamaño, es buena idea el uso del pincel de tal manera que demos color a los remates y detalles. Si queremos pintar las puertas y ventanas, lo mejor es hacerlo de forma separada, especialmente si estas pueden desmontarse para lograr un resultado mejor.

Una vez se ve que el fin del trabajo está más cerca, no hay que olvidarse de la cinta de carrocero que había para delimitar las zonas que había que pintar. Una opción inmejorable es quitarla antes de que la pintura se empiece a endurecer, puesto que si lo hacemos hay posibilidades de llevarse parte de la pintura que hayamos aplicado, lo que hará que se estropee la labor.

Como puedes ver, la fachada de esta forma ya estaría terminada y seguro que te habrías ahorrado unos buenos euros. El caso es que, si pintar no es lo tuyo o la superficie es extensa, lo mejor es pedir ayuda a un profesional, pues de lo contrario habrás perdido tiempo y dinero en un mal trabajo que el profesional tendrá que acudir a arreglar.